Cuando se habla de metodología BIM en un proyecto de construcción, la conversación casi siempre gira en torno a arquitectura, estructura y, como mucho, electricidad y sanitario. El gas, en cambio, sigue quedando afuera de la mesa en muchos proyectos. Se resuelve después, por separado, a veces improvisando sobre lo que ya está construido.
Eso es un error que BIM justamente vino a corregir.
Qué es BIM, en simple
BIM (Building Information Modeling) es una metodología de trabajo colaborativa donde todas las disciplinas de un proyecto —arquitectura, estructura, y las instalaciones MEP: mecánicas, eléctricas y sanitarias— se desarrollan sobre un mismo modelo digital tridimensional. Si el arquitecto modifica un muro, ese cambio se refleja automáticamente en los planos de las demás especialidades. No son archivos separados que alguien tiene que coordinar manualmente: es un modelo vivo, compartido por todo el equipo.
En Chile, el uso de BIM es esperable en proyectos públicos desde 2020, a través del Plan BIM impulsado por Corfo dentro del programa Construye 2025, con miras a extender la exigencia a proyectos privados de forma progresiva. Lo que hace algunos años era una tendencia de vanguardia, hoy es cada vez más el estándar esperado en un proyecto serio.
¿Dónde queda el gas en todo esto?
El gas forma parte de las instalaciones MEP, el mismo grupo que agrupa lo mecánico, lo eléctrico y lo sanitario. Técnicamente, no hay ninguna razón para que la red de gas quede fuera del modelo BIM del proyecto. Sin embargo, en la práctica, sigue siendo común que se trabaje aparte, con planos 2D tradicionales, coordinados a mano y muchas veces revisados recién en obra cuando corregir un conflicto ya es mucho más caro.
Qué gana un proyecto cuando integra el gas al modelo BIM
Detección temprana de conflictos. Si el trazado de gas choca con una viga, un ducto eléctrico o una bajada sanitaria, el modelo lo muestra antes de que la obra empiece, no cuando el maestro ya abrió el muro.
Coordinación real entre especialidades. El proyectista de gas, el arquitecto, el ingeniero estructural y el resto de las instalaciones trabajan sobre la misma información, no sobre versiones desactualizadas de planos que alguien olvidó actualizar.
Documentación consistente. El modelo BIM permite extraer memorias de cálculo, listados de materiales y planos actualizados de forma directa, reduciendo el margen de error humano en la transcripción de datos.
Un proyecto que envejece mejor. Un modelo BIM no termina cuando se entrega la obra: sirve para la operación y mantención futura del edificio, incluida la red de gas. Saber exactamente dónde está cada tramo, cada válvula y cada punto de consumo facilita cualquier intervención posterior.
Nuestra apuesta en RiGAS.cl
En RiGAS tenemos la capacidad técnica para trabajar nuestros proyectos de gas integrados a modelos BIM en Revit MEP, coordinando con arquitectos y el resto de las especialidades desde el anteproyecto. No vemos la instalación de gas como un elemento que se resuelve aparte del resto de la obra, sino como una disciplina más dentro del mismo modelo colaborativo con la misma exigencia de precisión que el resto de las instalaciones.
Si tu proyecto ya trabaja con BIM, el gas no tiene por qué quedarse afuera del modelo.
¿Tu proyecto trabaja con metodología BIM? Conversemos para integrar el gas.