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Tu instalación de gas antes de la temporada

Qué revisar y cuándo.
20 de octubre de 2026 por
Tu instalación de gas antes de la temporada
Joaquin Fernandez

En la zona lacustre el calendario manda. Entre diciembre y marzo las casas se llenan, los arriendos se ocupan y los locales trabajan al máximo. Y es justo cuando menos conviene que aparezca un problema de gas.

Octubre y noviembre son el momento de revisar. No porque suene prudente, sino porque es cuando todavía hay tiempo de corregir algo sin que te cueste días de arriendo o de operación.

Qué le pasa a una instalación que pasó el invierno

Una red de gas no se deteriora de golpe. Se deteriora de a poco, en silencio, y los meses fríos aceleran algunas cosas:

Los flexibles se resecan. Son de material que envejece. Con los ciclos de frío y calor pierden elasticidad, se agrietan y empiezan a filtrar. Es el punto de fuga más común que encontramos.

Las ventilaciones se tapan. Hojas, nidos, polvo, o alguien que las selló en invierno para que no entrara frío y nunca las volvió a abrir. Una ventilación obstruida es lo que convierte una combustión normal en una combustión peligrosa.

Los artefactos acumulan hollín. Un calefón o una caldera que trabajó todo el invierno sin mantención quema peor, gasta más y genera más monóxido de carbono.

Los ductos de evacuación se deterioran. Se sueltan, se corroen, se desconectan. Y lo que debería salir al exterior se queda adentro.

Las conexiones se mueven. La estructura de la casa trabaja con los cambios de temperatura. Las uniones que estaban firmes en marzo pueden no estarlo en octubre.

El caso de las casas que estuvieron cerradas

Si tu propiedad pasó meses sin uso (casa de veraneo, cabaña de arriendo, segunda vivienda) el riesgo es mayor, no menor.

Una instalación que no se usa no se “conserva”. Los sellos se resecan igual, las ventilaciones se tapan igual, y además nadie estuvo ahí para notar un olor raro o un artefacto que enciende mal.

Y hay un detalle que importa: la primera persona que use esa instalación probablemente no seas tú. Va a ser un huésped que llega en diciembre, abre todo, enciende el calefón y se ducha. Si algo está mal, se entera él.

Qué revisamos en una visita

Una revisión preventiva no es mirar el calefón y decir “se ve bien”. Esto es lo que se chequea:

  • Hermeticidad de la red, con manómetro, para verificar que no haya pérdidas de presión
  • Estado de flexibles y conexiones a cada artefacto
  • Llaves de paso: que operen y que sellen
  • Ventilación de los recintos donde hay artefactos: que exista y que esté despejada
  • Evacuación de gases: estado y continuidad de los ductos
  • Combustión de los artefactos: que quemen como corresponde
  • Estado general de la red: tramos a la vista, protecciones, soportes

Al final sabes en qué estado está tu instalación y qué, si algo, hay que corregir.

Señales que puedes notar tú

No necesitas ser técnico para detectar algunas cosas:

Olor a gas, aunque sea leve y ocasional. El gas licuado tiene un odorizante justamente para que se note.

Llama amarilla o anaranjada en la cocina. Una combustión correcta da llama azul. El amarillo indica que algo no está quemando bien.

Hollín o manchas negras alrededor de un artefacto o de su ducto.

El calefón se apaga solo o cuesta que encienda.

Dolor de cabeza, somnolencia o náuseas en el baño o la cocina al usar artefactos a gas. Esto es serio: puede ser monóxido de carbono. Ventila, apaga todo y sal del recinto.

Flexibles agrietados, duros o deformados a la vista.

Cualquiera de estas amerita una revisión. La última amerita salir del lugar primero.

Lo que no conviene hacer

No busques fugas con fuego. Ni un fósforo, ni un encendedor. Parece obvio y sigue pasando.

No selles ventilaciones por el frío. Esa rejilla que te molesta en invierno está ahí por una razón.

No cambies un flexible “mientras tanto”. Si está malo, hay que revisar por qué y dejar la conexión bien, no improvisar.

No dejes la revisión para diciembre. En temporada todos están ocupados (nosotros, los inspectores, los proveedores) y lo que en octubre se resuelve en una semana, en diciembre puede tomar tres.

Cómo lo hacemos

Vamos, revisamos la instalación completa y te decimos en qué estado está. Si hay algo que corregir, te lo explicamos y lo cotizamos antes de hacer nada.

Si la instalación nunca fue declarada ante la SEC (muy común en propiedades que crecieron por etapas) también podemos regularizarla y dejarla certificada.

Trabajamos en toda la zona lacustre y el sur de Chile, desde Ñuble hasta Los Lagos, con sede en Villarrica.

→ Agenda una revisión antes de la temporada

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